En las últimas semanas, varios indicadores internacionales han vuelto a ubicar a Colombia como una economía relativamente “barata” en dólares. Entre ellos, el conocido Big Mac Index (un indicador informal de paridad de poder adquisitivo) sugiere que el país se encuentra por debajo de Estados Unidos y de varias economías desarrolladas en términos de costos medidos en moneda fuerte.
Aunque el Big Mac Index no es una herramienta jurídica ni un indicador técnico de política económica, sí funciona como una señal de mercado que los inversionistas internacionales suelen observar: cuándo un país se abarata en dólares, se vuelve más atractivo para entrar. Y, al mismo tiempo, más atractivo para comprar.
La pregunta relevante para las empresas colombianas no es si el país está “barato”.
La pregunta es qué implica jurídicamente que lo esté.
Cuando un país se mide por sus precios en dólares

Cuando una moneda local se debilita frente al dólar o al euro, el efecto inmediato suele ser interpretado como una ventaja competitiva para exportar. Y en efecto, lo es: bienes y servicios producidos en Colombia se vuelven más atractivos para compradores internacionales.
Pero este mismo fenómeno produce otro efecto menos discutido: las empresas locales, sus activos y sus marcas también se abaratan en términos internacionales.
En términos jurídicos y corporativos, esto genera tres dinámicas simultáneas:
1. Mayor interés de inversionistas extranjeros en adquirir participaciones o activos locales.
2. Aumento de propuestas de distribución internacional, licenciamiento o joint ventures.
3. Presión competitiva sobre empresas colombianas que operan en mercados abiertos.
Un país barato en dólares no solo exporta más. También se vuelve más fácil de comprar.

El riesgo de firmar en un momento de “baratura”

Cuando el país se percibe barato, los inversionistas internacionales suelen negociar con mayor firmeza. No necesariamente de manera abusiva, pero sí desde una posición de ventaja cambiaria.
Esto se traduce en:
- Contratos de distribución con exclusividades amplias y difíciles de revertir.
- Cesiones de marca o licencias mal estructuradas.
- Inversiones de capital con cláusulas de salida desequilibradas.
- Estructuras societarias que diluyen el control local.
- Responsabilidades regulatorias mal asignadas.
En el corto plazo, estos acuerdos pueden parecer oportunidades de expansión. En el mediano plazo, pueden convertirse en restricciones estructurales para la empresa colombiana.
Un error común es asumir que la prioridad es “salir al exterior rápido” y que los ajustes legales se pueden hacer después. En materia de inversión y comercio internacional, esa lógica suele ser costosa.
Exportar más: sí. Pero exportar bien estructurado

Para empresas colombianas que exportan a Europa, Asia, Medio Oriente o a Estados Unidos, el contexto cambiario actual puede ser favorable. Sin embargo, el entorno regulatorio internacional es cada vez más exigente.
Exportar en un contexto de moneda débil requiere revisar, entre otros:
- Estructura de contratos de distribución internacional.
- Protección de propiedad intelectual en destino.
- Responsabilidad por producto y seguros.
- Implicaciones fiscales en el exterior.
- Riesgos de establecimiento permanente.
- Control sobre precios y canales de venta.
Muchos exportadores colombianos celebran que el país esté “barato” para vender afuera. Pero no revisan si su estructura contractual y societaria está preparada para operar internacionalmente de forma sostenible.
La ventaja cambiaria puede facilitar la entrada. La estructura jurídica determina si esa entrada se consolida o se pierde.
Empresas colombianas como objeto de inversión

Otro fenómeno que suele aparecer en contextos de monedas débiles es el aumento de adquisiciones o participaciones extranjeras en empresas locales. Esto no es negativo en sí mismo. De hecho, puede ser una oportunidad de capitalización y expansión.
Pero sí exige mayor disciplina jurídica.
Hemos observado un aumento en:
- Propuestas de inversión minoritaria extranjera.
- Acuerdos de distribución con opción de compra.
- Joint ventures para expansión regional.
- Adquisición de marcas colombianas.
En estos escenarios, aspectos como el control accionario, los derechos de veto, las cláusulas de salida y la valoración de la compañía se vuelven determinantes. Vender participación en un momento en que la moneda local está débil puede tener implicaciones importantes sobre el valor real del negocio.
Un momento que exige lectura jurídica, no solo económica

El hecho de que Colombia se perciba como una economía “barata” en dólares puede interpretarse como una buena noticia para exportadores y para la atracción de inversión extranjera. Pero también es un momento en el que las empresas locales deben revisar su estructura jurídica con mayor cuidado.
Este es un contexto en el que:
- se firman más contratos internacionales,
- se negocian más alianzas,
- se reciben más propuestas de inversión,
- y se toman decisiones estratégicas en menos tiempo.
Cuando eso ocurre, la asesoría jurídica deja de ser un elemento formal y se convierte en un componente central de la estrategia empresarial.
Reflexión final

Un país que se abarata en dólares puede abrir oportunidades para exportar, asociarse o recibir inversión. Pero también puede ser el momento en que las empresas locales se vuelven más vulnerables a acuerdos mal estructurados o a valoraciones desfavorables.
No se trata de frenar la expansión internacional ni la entrada de capital extranjero. Se trata de estructurarla con claridad.
El contexto actual exige que las empresas colombianas miren más allá del tipo de cambio y analicen sus contratos, su estructura societaria, su propiedad intelectual y su posición en negociaciones internacionales.
El precio de un país puede ser una oportunidad para vender más. O puede ser el momento en que otros quieran comprar.
La diferencia está en la estructura jurídica con la que se enfrente ese escenario.
Si su empresa está evaluando procesos de exportación, alianzas internacionales o la entrada de inversionistas extranjeros, este es un momento oportuno para revisar su estructura societaria, contractual y regulatoria.
En Nieto Lawyers acompañamos a empresas colombianas en procesos de internacionalización, estructuración de inversiones y negociación con contrapartes extranjeras, con un enfoque preventivo y estratégico.
Conversar a tiempo puede marcar la diferencia entre una oportunidad de expansión y una cesión de valor.
Para un análisis confidencial de su situación actual, puede escribirnos a corporativo@nietolawyers.com.
WhatsApp